Hasta que un día fue natural y fácil huir de ti y todos tus fantasmas. Lo difícil fue volver a encontrarme. Estaba a años luz de mi misma, perdida en el Océano Atlántico.
-¿Dónde chucha estoy?-. Decidí hacer de mi existencia una cosa relativa, siempre he preferido
inventarme suicidios cuando sé que los astros no se alinean a mi favor. No
opongo resistencia y me dejo llevar hasta tocar fondo, escondida del mundo con
un vómito incipiente, espero.
Del vómito nace la vida, hay que perder para encontrar.
Ahora que ya existo, salto, bailo y grito, soporto con entereza la ingratitud
de la gente y no espero nada de nadie. Sinceramente quiero comerme el mundo, aunque esté bastante podrido, sé que mi
estómago podrá soportarlo. Hoy comí chocolate, narajas y queso, sonaba "The Ocean" de Led Zeppelin y mi vieja cantaba muy mal.

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