Un sueño febril sin ataduras, aterrador. Caminaba bajo un
cielo rabioso, tarde bajaba el sol y la lluvia densa, mi paraguas no servía para
nada, el viento en todas direcciones diluyó hasta mi deseo de volver a tu
casa y perdonar-nos. Llovía y nada me importaba, todo se congeló, incluyéndote.
Si sobrevivo hasta mañana no sé si voy a poder mirarte de la
misma forma y no sólo porque tengo los ojos acolchados de tanto que gotean de
decepción. Simplemente tengo la necesidad de respirar hondo y exhalar/vomitar
todo lo que tragamos juntos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario